
Encontrar un grupo en la universidad es sencillo, mantenerte en el y conseguir verdaderos amigos es lo dificil... Por lo menos para mi.
En esos tiempos yo tenía recurrentes problemas de adaptación a un grupo, la timidez que me caracterizó en esos años hacía que tome decisiones equivocadas. La peor de todas: no ser yo mismo, sino ser quien pensaba que podía ser mejor (el tiempo me diría que eso es una tontería). Sin embargo, a finales de 2001, en medio del impactante 11 de septiembre, yo ya tenía un grupo de amigos con los que compartí todo lo que restó de la vida universitaria, y de los cuales escribiré más en extenso (uno por uno) posteriormente. Hoy me gustaría recordar los esperados viernes-sábados juridicos, y las distintas formas en que la gente que conocí en la Facultad los invertía (¿será correcto la palabra invertir?).
Los sabados, con ese grupo de amigos, tenían la particularidad que, cada vez que caian algunas monedas en nuestros bolsillos (en ese tiempo casi todos aún dependiamos de los padres) nos ibamos a tomar. La primera vez, en primer año (2001) fue en un parque con motivo de un cumpleaños de uno de nosotros. Esa historia merece un párrafo aparte, por lo que nos adelantaremos un poco, a mediados de 2002, cuando ya habíamos encontrado un punto donde ir a libar ciertos sábados, cuando la suerte nos acompañaba y había el dinero suficiente: El Bar Quirolo de Quilca, historico huarique en pleno centro de Lima, que aun hoy se deja visitar y disfrutar con pocos soles. Ahí, nos tomábamos un buen vino Borgoña heladito, hablando de ciertos temas que no tocabamos cuando estabamos sobrios: historia, política, futbol, relaciones interpersonales e, incluso, hubo una vez en que terminamos cantando en el baño: fue memorable la vez en que retumbó "Don't look back in anger" de Oasis por una sarta de universitarios borrachos. Por cierto, Marco jamás explicó del porqué entonamos precisamente de esa canción...
Bueno, la cosa era que yendo a ese lugar nos jurabamos "diferentes" (si, como no), con un pedante airecillo "outsider", el orgullo de ser un "N.N.", especialmente ante los diversos grupos que por esos años poblaron San Marcos:
Bueno, la cosa era que yendo a ese lugar nos jurabamos "diferentes" (si, como no), con un pedante airecillo "outsider", el orgullo de ser un "N.N.", especialmente ante los diversos grupos que por esos años poblaron San Marcos:
- Los "normales": Es deir, aquellos que se iban a los huecos de la Av. Venezuela, chupando sus chelas litro 100 (los populares "márgaros") y que calmaban el hambre con sus respectivas "yuquitas fritas". En esos sitios, además de reunirse gente de casi todas las facultades (incluso gente de otras universidades) el baile y los afanes parecían eternos y sólo se cerraba el local cuando (en orden de importancia): 1) se acababa la plata; 2) uno de tus patas estaba ya muy borracho; 3) el dueño del local empezaba a poner a los "Ronish" para que se fuera la gente; 4) Serenazgo intervenía entre las pifias de la gente. Lo admito, yo tambien concurria a esas reuniones, pero siempre que ameritara la ocasión (entiendase una chica o un cumpleaños de un/a amigo/a muy querido/a) aunque no con esta mancha que menciono al inicio.
- Los religiosos: Los que se reunían en un rincon del pasto frente a la facu, entre las parejas que estaban agarrando a sus anchas (por no decir que casi se ponen a tirar a vista y paciencia de todo el mundo) y los fumones que se prendian en plena universidad (recuerdo particularmente a una chibola que siempre iba con su armonica y que se prendía hasta con su hermano). Siempre los respeté (a los religiosos, claro está), y admire como podían estar alli, mientras todos los demás se perdian en el pecado sabatino...
- Los pituquitos: que a esa hora de la tarde estaban seguro en su jato, preparandose para salir por la noche a una discoteca que sus economías les permitían solventar con todo lo que una salida nocturna implica (entrada, chela, huiro o algo peor- si eres mas maleado -, taxi y, si tienes suerte, hostal).
- Los chancones: Que pasaban su sabado por la tarde estudiando, escribiendo, discutiendo en algún taller. En ese tiempo decía "que cojudos, es sábado...". Años despues me di cuenta que estaban forjando su futuro de manera más adecuada, especialmente cuando empecé a dar clases prácticas en un curso (sábado todavía) y tuve a mi cargo a chicos de años inferiores... pero aun asi... ERA SÁBADOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!
Frase Célebre:
"Uno viene a la universidad sólo a reirse".
Aforismo tarmeño de "uno de los últimos grandes genios de nuestra era".
Ahora, a la distancia, cuando todos tenemos obligaciones distintas, cuando el tiempo no nos da para reunirnos, cuando cada quien tiene su vida por otro rumbo, añoro esos años, añoro a esos chicos, añoro haber sido parte de un grupo que se atrevió a ser distinto... Tan distinto como todos los demás que antes describí... Salud por eso.
TODOS TENEMOS UNA HISTORIA QUE CONTAR...